PASTILLAS DE YODO ¿PROTEGEN? ¿QUÉ PASA CON LOS ALIMENTOS?

marzo 20, 2011 at 11:47 am Deja un comentario

El yoduro de potasio o KI no es una píldora mágica.

Su función es evitar que el yodo radiactivo ingrese (entre) en la glándula tiroides para prevenir el desarrollo de cáncer de tiroides, pero:

  • No previene que el yodo radioactivo entre al cuerpo.
  • No puede proteger de los efectos del yodo radiactivo en otras partes del cuerpo que no sea la tiroides.
  • No puede hacer reversibles los daños que el yodo radiactivo ya haya causado en la tiroides.
  • No puede proteger al cuerpo de otros elementos radiactivos que no sean yodo radioactivo.

http://artigoo.com/pastillas-de-yodo-y-radioactividad-cuando-tomarlas-y-por-que-evitarlas

El jefe de Gabinete del Gobierno japonés, Yukio Edano, ha reconocido que varios alimentos procedentes de las prefecturas afectadas por los escapes de la planta nuclear Fukushima presentan niveles de radiación muy por encima del nivel legal…

Con todo, Edano transmitió un mensaje de calma tras revelar la existencia de los alimentos contaminados, y que no suponen una amenaza “inmediata” para la salud

http://www.cincodias.com/articulo/economia/Japon-reconoce-excesivos-niveles-radiactividad-alimentos-zonas-afectadas-escapes/20110319cdscdseco_3/

El Código Alimentario define como alimento contaminado «todo alimento que contenga gérmenes patógenos, sustancias químicas o radiactivas, toxinas o parásitos, capaces de transmitir o provocar enfermedades a las personas o a los animales».

A los contaminantes biológicos se suma ahora un interés especial por los químicos, tanto entre la comunidad científica como entre los consumidores, por su influencia en la aparición de un número creciente de enfermedades, como las alteraciones del sistema inmunológico o la infertilidad.

La preocupación y sensibilización respecto al progresivo deterioro del entorno también incide de manera negativa en la percepción de la naturaleza saludable de las materias primas que se consumen y que proceden de la tierra o el mar. Y aunque en el ámbito divulgativo se habla mucho sobre ambos temas, contaminación biológica y química, hay un punto en la definición sobre el que se profundiza poco: la contaminación radioactiva…

La radiación recibida por vías internas depende de los alimentos y bebidas que consumimos (un 8,7% del total recibidos según los estudios realizados, más de la mitad alrededor de un 60% corresponde al Potasio 40, componente natural de los mismos) y del hábitat de cada individuo.

En cuanto a las fuentes artificiales, destacan los usos médicos, ciertos hábitos de vida (como viajes en avión), actividades industriales que implican utilización de radiaciones ionizantes, las pruebas nucleares y la industria nuclear

La entrada de los radionucleidos a los alimentos se produce inicialmente por adsorción desde el suelo o por su deposición en las plantas desde la atmósfera. Posteriormente, pueden incorporarse a las personas por consumo directo de estos vegetales o bien de animales o sus derivados, como la leche, que han sido alimentados con pastos o piensos contaminados.

Es lo que se denomina cadena de radiocontaminación.

Aunque la dosis ingerida sea muy baja, la contaminación radiactiva tiene alto interés toxicológico debido a que el cuerpo humano no tiene mecanismos de descontaminación. Además, algunos radionucleidos poseen afinidad por ciertos tejidos por lo que se acumulan progresivamente en ellos.

Algunos elementos radiactivos se desintegran en periodos relativamente cortos, por lo que suponen un peligro en casos puntuales de accidentes, mientras que otros de vida media o larga pueden permanecer en el entorno largos periodos de tiempo, convirtiéndose en contaminantes permanentes. Exposiciones intensas o continuadas a radiactividad se relacionan con el desarrollo de enfermedades degenerativas celulares como el cáncer…

LA EXPERIENCIA DE CHERNOBYL

La Unión Europea estableció, tras el accidente, límites en los niveles de radiactividad para alimentos y adoptó medidas legales de control y muestreo, especialmente en la importación de países terceros, acciones que han ido revisándose y actualizándose. En países como España existe otro tipo de parámetros de referencia que implican unas limitaciones de ingesta de cada uno de los radioisótopos y que se denominan «límites de incorporación anual por ingestión».

Aunque ya se han cumplido más de 20 años desde el incidente, las autoridades sanitarias europeas advierten de que algunos elementos radiactivos (como el Cesio 134, 137) pueden permanecer aún en algunos alimentos de origen silvestre como setas, bayas, animales de caza y peces carnívoros de agua dulce, por lo que recomiendan intensificar su control…

http://www.consumer.es/seguridad-alimentaria/ciencia-y-tecnologia/2007/11/16/171853.php

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